viernes, 6 de junio de 2008

ESPIRAL DE DESARROLLO DE LAS CAPACIDADES



Entendemos por capacidad el potencial de acción del ser humano, inherente a su propia condición y que le posibilita a partir del ejercicio de una aptitud, desempeños cualitativamente diferentes en contextos particulares. Por su parte, concebimos la aptitud como la disposición innata de la persona, a partir de la cual es posible el desarrollo de habilidades y competencias.

Cada una de las dimensiones conlleva una “consistencia corporal” que le permite exteriorizarse, relacionarse con el entorno e inclusive con las otras dimensiones de la persona en sí. Es decir, el ser humano es, vive y se manifiesta a través de su corporeidad, entendida ésta no como simple materia cósmica, sino como “materia personal[1].

Diferimos diametralmente de concepciones antropológicas que conciben al ser humano como un agregado de materia corporal y espíritu. Para nosotr@s la persona es una realidad psicosomática en donde no es posible dimensiones humanas inmateriales o materia humana que no esté abierta a lo psíquico y espiritual. Tenemos la certeza por lo tanto, de que todos los dinamismos de la persona, todos sus procesos y conductas tienen una base corporal a manera de “precondición y mediación[2] de todo lo humano.

Creemos en la educabilidad humana como la posibilidad de potenciar y desarrollar la capacidad de la persona. Es por esto que optamos por modelos de aprendizaje que priorizan el desarrollo de capacidades. Se trata de un proceso continuo y en espiral que va desde el ejercicio de una aptitud, pasando por el progreso de habilidades, hasta el desarrollo de competencias.

Entendemos por habilidad la evolución del potencial natural (aptitud) a través de diferentes experiencias de aprendizaje en el entorno familiar, social y educativo. Y por competencia, el dominio de una práctica en contexto, sustentado por el desarrollo de alguna o algunas habilidades.


[1] NIÑO MESA, Fidedigno de Jesús. “Antropología Pedagógica. Intelección, voluntad y afectividad”. Ediciones Magisterio, Colección Mesa Redonda. Bogotá 1998, Pág. 82.

[2] GIMENO-BAYÓN, Ana. “Comprendiendo cómo somos. Dimensiones de la personalidad”. Editorial Desclée De Brouwer. 4ª Edición. Bilbao 1999, Pág. 95.

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